lunes, 9 de enero de 2023

FLOTA O SE HUNDE

 Empezamos el año con un experimento clásico... ¿flota? ¿se hunde? ¿qué hace que un objeto flote?

¿Sabéis flotar? ¿ y nadar?

A flotar se aprende, mi papá me enseñó.

Flotar es quedarse arriba.

Flotas si no estás nerviosa, y si se mueve mucho, se hunde.

Para flotar hay que hacer movimientos.

Hay que mover los pies para flotar. Y los brazos.

Tumbado en el agua, con los brazos estirados, coges aire y flotamos.

El aire hace que subas, como si fueras un globo, y hace que no te hundas y quedes en la superficie.

Yo soy un poco grande y por eso floto, y además muevo los brazos y piernas.

Flotamos porque el agua va para abajo.

Para que algo flote hace falta aire.

Las cosas que tienen mucho aire flotan, por eso los manguitos flotan.

Y te hundes si tienes peso.

Las cosas que pesan, se hunden.

La esponja flota porque no tiene agua.

Casi todos los plásticos flotan, por el material.

Para que flote tiene que ser menos denso que el agua (¿y eso qué es?), que pesa menos que el agua.


¿Y yo floto?

No, porque eres grande, y eres más pesada que el agua.

No importa que sea grande, lo que importa es que sea pesado.

Lo grande, flota y las cosas pequeñas, se hunden. 


Y vamos cogiendo objetos -esponja, corcho, concha, tapa de bote, caracola, piedra, pelota de goma...- haciendo hipótesis, ¿flota o se hunde? y lo comprobamos, con alguna que otra sorpresa.


¿Y por qué la tapa del bote, la cáscara de la nuez y la concha flotan y también se hunden?

Se hunden porque están llenos de agua. 


¿Y antes, cuando flotaban?

Porque estaba vacía.

No, estaba llena de aire.

Y el aire pesa menos que el agua.



 

 

 


 


 


 



 


                   

 

  

 

  


 



 









 









Intuitivamente, por razonamiento lógico, descubrimos que hay dos cualidades de los objetos 
que hace que floten o no, el peso y el tamaño, que alguno llega a denominar, densidad.



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